IANIGLA   20881
INSTITUTO ARGENTINO DE NIVOLOGIA, GLACIOLOGIA Y CIENCIAS AMBIENTALES
Unidad Ejecutora - UE
capítulos de libros
Título:
Prólogo
Autor/es:
GIL MONTERO, RAQUEL
Libro:
Espacialidades altoandinas. Nuevos aportes desde la Argentina. Tomo I : Miradas hacia lo local, lo comunitario y lo doméstico
Editorial:
Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras Universidad de Buenos Aires
Referencias:
Lugar: Buenos Aires; Año: 2014; p. 5 - 10
Resumen:
Si recorremos rápidamente los programas más recientes de las jornadas de la Asociación de Estudios de la Población Argentina, de los congresos nacionales de Arqueología o de las reuniones científicas de Historia (las Jornadas Interescuelas de Historia o las de Historia Económica, por sólo poner dos ejemplos), observamos que en los últimos años se han incrementado notablemente las mesas o sesiones específicas sobre los Andes (o sobre el Noroeste Argentino), algo que habla por sí mismo del aumento de trabajos interesados en esta región. Incluso se han organizado espacios de debate especializados, como las recientes Jornadas de Estudios Andinos. Cabe destacar que aún en el marco de congresos disciplinares, estas sesiones se caracterizan principalmente porque convocan a investigadores provenientes de diferentes campos de las ciencias sociales y porque están más cohesionadas por la geografía donde se inscriben sus trabajos que por las temáticas. Este espacio ha sido propicio para muchos cambios que hoy se pueden observar en las nuevas preguntas que guían la investigación. El principal ha sido, quizás, el del incremento de trabajos realizados desde miradas pluri-disciplinares, entre las que se destacan la articulación entre la geografía, la arqueología, la antropología y la historia; la mayor participación en el debate regional de disciplinas que no habían estado tradicionalmente tan integradas como la arquitectura, el derecho o las ciencias de la salud; e incluso la articulación con otros campos con los que hubo en el pasado mucha menos relación como el de las ciencias naturales. Además de este beneficio, las mesas o sesiones especializadas han permitido que se reunieran investigadores que tradicionalmente habían participado de congresos diferentes, lo que implicó una apertura a nuevas lecturas, contactos y diseño de proyectos. Como toda convivencia, los congresos presentan a veces duros debates que son producto de la percepción de una suerte de "invasión" de los campos de especialidad que han tenido algunos colegas, de la falta de diálogo entre disciplinas o de la carencia de un lenguaje común que se entienda desde todos los ángulos. A veces hay intolerancia, resistencia al cambio o un apego desmedido a las "autoridades académicas" que han sentado los viejos precedentes que aún orientan nuestro camino. Pero otras veces, por qué evitar decirlo, hay algunas incursiones poco preparadas en caminos muy recorridos por los especialistas, ignorancia de debates centrales o simplemente poca lectura e improvisación. Estos espacios nos han hecho repensar viejos límites disciplinares, revisitar algunas miradas clásicas (estoy pensando por ejemplo en la geografía histórica de Sauer), replantear estrategias investigativas, abrir los horizontes del trabajo, pero sobre todo nos han planteado nuevos desafíos para los que no siempre tenemos las herramientas adecuadas. Simplificando mucho lo que ocurre se podría decir que es un momento de transición del que todavía no podemos asir realmente sus contornos y en el que nos movemos con frecuencia a ciegas. Aunque se predica la multidisciplina como un objetivo deseable, lo cierto es que todavía no tenemos buenos evaluadores para estos trabajos, ni tampoco hay muchas revistas especializadas en ellos, ni nos podemos despojar fácilmente de los viejos trajes disciplinares.
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