IATE   20350
INSTITUTO DE ASTRONOMIA TEORICA Y EXPERIMENTAL
Unidad Ejecutora - UE
artículos
Título:
¿Dónde instalamos el telescopio?
Autor/es:
EDMUNDO M ARNAL, RICARDO MORRAS, DIEGO R GARCÍA LAMBAS Y PABLO GA RECABARREN
Revista:
Ciencia Hoy
Editorial:
ASOCIACIÓN CIVIL CIENCIA HOY
Referencias:
Lugar: Buenos Aires; Año: 2009 vol. 19 p. 57 - 62
ISSN:
1666-5171
Resumen:
Uno de los grandes problemas que enfrenta la observación astronómica es la perturbación que causa la atmósfera terrestre a la luz u otra clase de ondas emitidas por los cuerpos celestes y captadas por los telescopios. Las señales que estos perciben deben atravesar la mezcla heterogénea de gases en constante movimiento que forma el aire, una situación semejante a la de percibir objetos mirando a través del agua de un río turbulento. Si el caudal del río fluye de manera plácida o no turbulenta (técnicamente, en régimen laminar), la percepción mejora en forma notable.
Para la astronomía de observación que opera en la región visible del espectro electromagnético, es decir, con luz como la que perciben nuestros ojos, la cuestión consiste en encontrar lugares en los que el aire de la atmósfera se desplace en régimen laminar. Pero la astronomía opera también en otras zonas del espectro, como las de diferentes frecuencias o bandas de radio o las de los rayos infrarrojos y los rayos X, para mencionar las más usuales. En todas ellas, la atmósfera se comporta como un filtro que limita las posibilidades de observación. Por esta razón se emplazaron telescopios fuera de la atmósfera de la Tierra, en satélites artificiales; entre otros, el telescopio espacial Hubble y el observatorio heliosférico solar. El gran inconveniente de estos instrumentos exteriores es su muy alto costo de operación y mantenimiento, una circunstancia que confiere enorme valor a los sitios terrestres de buena calidad para la observación astronómica y que hace rentables los esfuerzos dedicados a encontrarlos.
En los últimos tiempos, además, se han realizado importantes avances técnicos en materia de diseño y construcción de telescopios y otros instrumentos usados para la observación astronómica, que ayudan a mitigar los efectos de la atmósfera. Así, las modernas ópticas de los grandes telescopios pueden modificar su geometría para compensar diferentes tipos de aberraciones, entre ellas las deformaciones impuestas por la turbulencia del aire. De todos modos, esos sistemas avanzados no arrojan resultados óptimos si no se los emplaza en sitios con buenas características. Recíprocamente, la conjunción de instrumentos de moderna tecnología con sitios de excelente calidad permite el máximo aprovechamiento de los grandes instrumentos actuales de observación astronómica.

