INVESTIGADORES
VILA Bibiana Leonor
capítulos de libros
Título:
Las poblaciones de vicuñas en la Argentina: elementos para un uso sustentable
Autor/es:
BIBIANA VILÁ
Libro:
La situación ambiental de la Argentina
Editorial:
FVSA
Referencias:
Lugar: Buenos Aires; Año: 2006; p. 42 - 47
Resumen:
La vicuña (al igual que el guanaco) es la única especie de ungulado silvestre que puede ser “cosechada”, o sea, que es posible mediante la esquila, obtener la fibra sin necesidad de matar al animal.  A su vez sus características de pastoreadota de bajo impacto, de resistencia a condiciones climáticas extremas y pasturas pobres y su cualidad de animal silvestre (y por lo tanto sin costo de manutención en términos sanitarios y alimenticios) la convierte en un excelente recurso para las poblaciones marginales andinas (Vilá y Lichtenstein 2005). Hasta el año 2003, en Argentina el único manejo que se realizaba era en criaderos privados con animales en cautiverio, manejo fomentado por el INTA-Abrapampa. Esta modalidad de manejo ha sido ampliamente cuestionada por su inutilidad en términos de conservación de las vicuñas  y desarrollo social (Lichtenstein 2005, Lichtenstein & Vilá 2003) y las problemáticas biológicas asociadas (Vilá 2002). En términos biológicos es importante reconocer que esta especie ha sufrido un “cuello de botella” en su aspecto genético y ha perdido mucha variabilidad a partir de su riesgo de extinción por lo que cualquier sistema que aisle mas a una población aumenta su vulnerabilidad. Los grandes riesgos para la conservación de la vicuña en Argentina son la caza furtiva, el deterioro del hábitat y la competencia con el ganado doméstico por pasturas (FWS, 2002). En trabajos recientes  (Mc Nelly y Lichtenstein 2003, Vilá y Lichtenstein 2005) se ha demostrado que el manejo en cautiverio no incide positivamente en una disminución de la presión por caza furtiva, un reemplazo de especies domésticas por vicuñas -o mayor tolerancia a la presencia de vicuñas en campos privados-, un cambio en la percepción sobre el animal en estado silvestre -que dejaría de ser considerado dañino- ni en el cuidado del hábitat para aumentar las tierras de pastoreo disponibles. El manejo en cautiverio, es por lo tanto una actividad productiva y no una actividad de conservación ni de sustentabilidad. Entrevistados por Lichtenstein (com.per) muchos dueños de criaderos comentan: "para qué las vamos a cuidar a las vicuñas de afuera, si no nos dan nada".