INENCO   05446
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES EN ENERGIA NO CONVENCIONAL
Unidad Ejecutora - UE
congresos y reuniones científicas
Título:
PLUTONISMO Y VOLCANISMO SILÍCEO CONTEMPORANEO, PALEOZOICO INFERIOR EN LA ZONA DE TAJAMAR-QUEBRADA DE CAJÓN, PROVINCIA DE SALTA
Autor/es:
LOPEZ, JOSE FRANCISCO; BECCHIO, RAÚL ALBERTO
Lugar:
CORDOBA
Reunión:
Congreso; XIX CONGRESO GEOLOGICO ARGENTINO; 2014
Institución organizadora:
Universidad Nacional de Cordoba_Asociacion Geologica Argentina
Resumen:
El área de estudio abarca las quebradas de Tajamar, Agua de Castilla y Cajón, en el ámbito de la puna, donde afloran secuencias ordovícicas portadoras de graptolitos (Aceñolaza y Toselli, 1976), con intercalaciones de vulcanitas ácidas e intrusivos graníticos. En base a observaciones de campo, estudios petrográficos y geoquímicos fueron identificadas las siguientes cuatro facies principales: plutónica, subvolcánica, milonítica y volcánica. La facies plutónicas, conformada por granitos porfiricos y granodioritas, estos cuerpos afloran principalmente en la quebrada de Tajamar. En relación de intrusividad con las granodioritas fueron discriminados cuerpos menores de leucogranitos, caracterizados por contener frecuentes ?soles? de turmalina. En la Quebrada de Cajón en relación por falla con sedimentitas cretácicas, aflora un cuerpo menor de sienogranito. Constituye un cuerpo plutónico aislado de color gris, con una dimensión aproximada de 1,8 km de largo y 300 m de ancho, cubierto por sedimentos de acarreo del Cuaternario. El afloramiento está restringido a lo largo de una quebrada, que le confiere una forma elongada E-O. El cuerpo plutónico está afectado por una deformación dúctil, con desarrollo de una estructura planar evidenciada a lo largo de todo el cuerpo. La facies subvolcánica está integrada por cuerpos de pórfidos riolíticos que afloran en forma de fajas subparalelas con orientación submeridana, son cuerpos alargados y macizos. Conforman afloramientos aislados de 5 a 10 m de ancho por 300 a 400 m de largo que en su conjunto pueden alcanzar más de 2 km de longitud. El contacto es transicional con el granito porfírico, se diferencia del cuerpo plutónico por la textura de su matriz más fina y en algunos casos afanítica. En general los cuerpos tienen tonos oscuros, debido a la matriz de grano fino (0,2-0,5 mm) a muy fino, rica en biotita y clorita de grano muy fino. Los cuerpos subvolcánicos suelen estar foliados y en algunos se reconocen fajas de deformación restringidas a los cuerpos siliceos.        La facies milonítica, está distribuida en la parte central y este de Tajamar, conforman fajas discretas de 5 ? 6 metros de ancho, con orientación submeridiana. Según las observaciones de campo y petrográficas, fueron identificadas protomilonitas y  milonitas de grano fino. Las protomilonitas son generadas por la deformación de rocas de la facies subvolcánica (pórfido riodacítico) y de la facies de granito porfirico. Mientras que las milonitas se generan a partir de la facies subvolcánica. Las protomilonitas están caracterizadas por rasgos de deformación dúctil en sus componentes, sombras de presión, mica fish. Las milonitas tienen una estructuración tabular con buen desarrollo de estructuras planares. La  textura milonítica está bien definida por porfiroclastos de plagioclasa y feldespato potásico con colas de presión de cuarzo recristalizado, y agregados cuarzo-feldespáticos (ojos o lentes) envueltos por bandas de biotita, bandas sericíticas, y cintas (ribbons) de cuarzo elongado. En algunos casos los porfiroclastos de feldespato potásico son de microclino, con sombras de presión constituidas por un agregado microcristalino felsitico de microclino + cuarzo, llegando a formar estructura de tipo núcleo-manto. Pocos porfiroclastos muestran deformación frágil (microfallas antitéticas). Los porfiroclastos de cuarzo son de dos tipos; un cuarzo primario que tiene cristales de grano grueso a mediano con extinción ondulosa, formando núcleos de presión y esfuerzo y un cuarzo producto de la recristalización dinámica. La biotita está como pórfidoclastos de tamaño medio. Algunos de estos forman núcleos de presión y esfuerzo (mica fish), presentando deformación frágil en forma de micro fallas antitéticas al igual que en los feldespatos potásicos. La facies volcánica afloran tanto en la Quebrada de Cajón como en Agua de Castilla. Están conformadas por cuerpos dacíticos y riodacíticos emplazados en un ambiente submarino, asociado a secuencias sedimentarias de edad Arenigiano-Llanvirniano. La morfología principal de los cuerpos corresponde a mantos lávicos coherentes de forma tabular intercalados en sedimentos marinos (metapelitas-metagrauvacas), con espesores variables, desde 0.5 ? 1 m hasta 20-30 m. Tienen textura hipocristalina porfiritica, compuesta por fenocristales de  plagioclasa, cuarzo y escaso feldespato potásico, inmersos en una matriz microcristalina recristalizada, de tipo felsítica. La matriz está formada por un agregado muy fino de feldespato potásico y cuarzo. La intensa alteración sericítica de la matriz y de los feldespatos potásicos enmascara los bordes de los fragmentos y oblitera algunos rasgos texturales. En base a los datos geoquímicos de las 8 muestras analizadas, todas las rocas tanto plutónicas como volcánicas,  son peraluminosas.  No tienen variaciones amplias en los elementos mayoritarios (Al2O3, MnO, Na2O). Según los valores de SiO2, entre 65,11 a 75,48%, la granodiorita y el granito porfírico (sienogranito) de Tajamar tienen la misma composición que la facies volcánica de Quebrada Cajón y Agua de Castilla (dacita/riodacita) y están caracterizadas por un alto contenido de Fe2O3 y MgO y bajos en CaO. Esta composición es equivalente a los magmas definidos como ferrosiliceos para  Fernández et al., (2008). Similares composiciones geoquímicas han sido determinadas en numerosos afloramientos de rocas graníticas y volcánicas de la Faja Eruptiva de la Puna Oriental, tanto para la Puna Septentrional como Austral. Las facies subvolcánicas son más evolucionadas y corresponden a riolitas. Están caracterizadas por alto contenido de SiO2, aprox. 75 %, y valores muy bajos de Fe2O3 y MgO. El leucogranito rico en soles de turmalina, representaría el emplazamiento de un magma diferenciado en niveles superiores de la corteza. El desarrollo de estos ?soles? estaría vinculado con la diferenciación de facies póstumas, en la evolución de un magma granítico generado por fusión parcial de fuentes metapeliticas, que se emplaza en un principio en niveles medios de la corteza, y luego durante su cristalización, asciende a niveles más superficiales de la corteza. La nucleación de las burbujas ricas en volátiles y especialmente en Boro, se produciría en condiciones de presiones reducidas, entre 70 a 270 MPa, equivalente a 7-8 km de profundidad (Balen et al., 2011). Leucogranitos con presencia de nódulos o cúmulos de turmalina han sido descriptos más al sur en el granito de Ochaqui, de edad similar (Viramonte et al., 2007). El sienogranito aflorante en la Quebrada de Cajón, a pesar de no haberse encontrado evidencias en el campo, de una relación directa con la facies granítica de Tajamar, por las características petrográficas se lo considera como comagmático. La deformación en la facies milonitica, se desarrolló a muy baja temperatura, evidenciado por indicadores como mica fish, sombra de presión, extinción ondulosa, generación de nuevos granos y subgranos en cuarzo. La facies subvolcanicas son cuerpos emplazados en niveles superiores de la corteza cristalizados a partir de los magmas más silíceos de las unidades estudiadas. Están caracterizadas por texturas que evidencian rápido enfriamiento, desarrollo de fenocristales y microfenocristales de cuarzo (azules) y feldespato potásico, inmersos en una matriz de grano fino hasta afanítica. Se asume una edad de cristalización de aproximadamente entre 470- 465 Ma para la secuencia de Quebrada de Cajón, en base a su correlación con lavas ordovícicas de Agua de Castilla y datación en rocas graníticas de Tajamar ? Centenario, Viramonte et al., (2007) data una unidad volcano-sedimentaria bimodal con edad de 485 ± 5 Ma; y sienogranitos y leucogranitos con edades entre 462 ± 7 y 475 ± 5 Ma, y hacia el norte del área de estudio, en Niño Muerto, Hauser et al., (2011) data un cuerpo de metadacita intercalado en secuencias ordovícicas de edad  483±3 Ma.          Se asumen dos posibles fuentes para los magmas silíceos estudiados, una profunda con generación de magmas ferrosilíceos, por fusión parcial muy elevada de litologías similares a la Formación Puncoviscana (granito porfírico ? granodiorita/ dacitas ? riodacitas) y otra vinculada con procesos anatécticos en niveles medios de la corteza, por un grado de fusión parcial normal de una fuente equivalente a la Formación Puncoviscana (pórfidos riolíticos). Se destaca que en una pequeña área, coexisten en la actualidad afloramientos de rocas emplazadas en diferentes niveles estructurales desde medios hasta superficiales. Se. Se propone un modelo evolutivo de emplazamiento de magmas silíceos en niveles medios a superiores de la corteza, controlado por sucesivos pulsos magmáticos, cumulación, ascenso en algunos casos favorecidos por zonas de deformación dúctil, que funcionaron como canales  de transferencia, sobre todo de los magmas más evolucionados. En este esquema la unidad plutónica representaría la acumulación de grandes volúmenes de magmas en niveles medios a superiores de la corteza, mientras que las unidades volcánicas serian el producto de la extrusión del mismo magma en menor volumen. Se estima la existencia de cambios en los niveles de emplazamientos (variaciones texturales marcadas), de los cuerpos ígneos durante un periodo relativamente corto de intervalo de tiempo en el Paleozoico inferior.
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