INENCO   05446
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES EN ENERGIA NO CONVENCIONAL
Unidad Ejecutora - UE
capítulos de libros
Título:
Los enclaves subesféricos de la Quebrada de Batán, en el Batolito de Achala. Ejemplo de inmiscibilidad de magmas.
Autor/es:
DHALQUIST JUAN; BALDO EDGARDO; BELLONE DIEGO; BAEZ WALTER
Libro:
Relatorio del XIX Congreso Geológico Argentino: Geología y recursos naturales de la provincia de Córdoba
Editorial:
Asociación Geológica Argentina
Referencias:
Año: 2014; p. 1329 - 1330
Resumen:
A 30 km de la ciudad de Villa Carlos Paz, en el paraje conocido como quebrada de Batán, en pleno Batolito de Achala y sobre el camino de las Altas Cumbres (31°35?53,07?S ? 64°42?15,24?O), se observan enclaves subesféricos de tamaños de una cabeza humana incluidos en el monzogranito porfírico de Achala (Bellone et al. 2007). Los enclaves están agrupados en tres sectores bien definidos a modo de diques o enjambres. Presentan una composición tonalítica (41,2 % plagioclasa, 30,9 % biotita y 27,7 % cuarzo) y se los clasifica como enclaves microgranulares máficos. La buena exposición que presenta el afloramiento y su fácil acceso hace de este lugar una excelente oportunidad para analizar los detalles de la interacción físico- mecánica de dos magmas de composición contrastada. Ejemplos de este tipo si bien son conocidos en diferentes partes del mundo, no son muy frecuentes. El Batolito de Achala es una de las mayores unidades plutónicas dentro del ámbito de las Sierras Pampeanas con una superficie de 2.500 km2. El batolito se emplazó en niveles someros de la corteza (12 km) cortando las foliaciones metamórficas generadas en los eventos del Cámbrico inferior (orogenia Pampeana) y Ordovícico inferior (orogenia Famatiniana). El magmatismo de Achala representa un episodio tectónico del Paleozoico Superior conocido como orogenia Achaliana. Los enclaves constituyen un afloramiento local donde están agrupados en ?enjambres? o corredores de rumbo noroeste y subverticales (Fig. 19). Individualmente constituyen cuerpos elipsoidales de color gris a negro y tamaños variables que oscilan entre los 9 y 35 cm, cuyos ejes se orientan paralelamente con los fenocristales de feldespato del monzogranito hospedante, sugiriendo que ambos representaron elementos sólidos transportados en un fluido magmático en movimiento. Los contactos entre los enclaves y el monzogranito poporfírico son netos y bien definidos. Se reconocen al menos dos reacciones de contacto: un halo félsico rodeando al enclave con textura equigranular fina o gruesa y un halo máfico con concentración de biotitas dispuestas paralelas al contacto. Los enclaves son de composición tonalítica y microscópicamente muestran una textura equigranular de grano fino (entre 0,1 y 1 mm) con una asociación mineral compuesta de plagioclasa (41,17 %), cuarzo (27,75 %) y biotita (30,92 %), con apatita, circón, rutilo, titanita y opacos como minerales accesorios y muscovita, sericita y epidoto como minerales secundarios. Dentro de los enclaves se reconocen esporádicos fenocristales de feldespato potásico similar a los de la roca hospedante. La roca hospedante es un monzogranito de color rosado y textura equigranular a porfírica. Los fenocristales de feldespato alcalino, localmente orientados por flujo magmático, suelen alcanzar los 3,5 cm de largo. La asociación mineral y relación porcentual del monzogranito es feldespato potásico(38,8 %), cuarzo (29,63 %), plagioclasa (21,42 %) y biotita (5,5 %), con apatita, circón, opacos y rutilo como minerales accesorios, y muscovita, epidoto, sericita y clacita como minerales secundarios. Las evidencias de campo y petrográficas indican una interacción esencialmente física (mingling) entre el magma más básico que formó los enclaves y el félsico que constituye el granito hospedante.
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