MACNBR   00242
MUSEO ARGENTINO DE CIENCIAS NATURALES "BERNARDINO RIVADAVIA"
Unidad Ejecutora - UE
artículos
Título:
Hallazgo de palinofloras pérmicas en la precordillera de Mendoza: su implicancia estratigráfica
Autor/es:
PÉREZ LOINAZE, V. S.,; CICCIOLI, P. L.; LIMARINO, C.O.; CESARI, S.N.
Revista:
AMEGHINIANA
Editorial:
Asociación Paleontológica Argentina
Referencias:
Lugar: Buenos Aires; Año: 2010 vol. 47 p. 263 - 263
ISSN:
0002-7014
Resumen:
<!-- /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:""; margin:0cm; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 {size:612.0pt 792.0pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:36.0pt; mso-footer-margin:36.0pt; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;} --> La existencia de estratos pérmicos en la quebrada de Agua de Jagüel (Cuenca Calingasta-Uspallata, Precordillera de Mendoza) ha sido largamente debatida en las últimas tres décadas. Las primeras menciones a la presencia de rocas neopaleozoicas, al norte de la localidad de Uspallata, se deben a Harrington (1954) y Amos y Rolleri (1965). Fue Harrington (1954) quien nominó como Formación Jagüel a la secuencia neopaleozoica aflorante en la quebrada homónima (más tarde renombrada como Agua de Jagüel por Amos y Rolleri, 1965), incluyéndola dentro del Carbonífero. Sucesivos hallazgos paleontológicos realizados por Amos y Rolleri (1965), Sabattini y Noirat (1969), González (1982) y Lech (2002) entre otros, ubicaron a la secuencia aflorante en Agua de Jagüel alternativamente en el Carbonífero y Pérmico. Los argumentos tenidos en cuenta para las asignaciones de edad se basaron principalmente en la presencia de invertebrados marinos, ubicados en diferentes niveles estratigráficos en la Formación Agua de Jagüel (véase Amos y Rolleri, 1965; Taboada, 1987; Lech, 2002). En particular Taboada (1987) reportó la presencia de elementos de la fauna de Cancrinella, dentro de lo que asumió correspondía a los términos basales de la Formación Agua de Jagüel. Esta asociación de invertebrados fue luego reubicada en la Zona de Tivertonia jachalensis- Streptorhynchus inaequiornatus (Sabattini et al., 1990) y más recientemente incorporada en la Zona de Costatumulus por Taboada (2006), quien refirió entonces a la Formación Agua de Jagüel al  Pérmico (Asseliano-Sakmariano, Taboada, 2006: figura 2). Estos datos se contraponen con estudios efectuados por Lech (2002), quien estudió los invertebrados marinos presentes en diferentes niveles de la Formación Agua de Jagüel. De acuerdo a este autor la fauna, y consecuentemente la unidad, corresponden al Carbonífero Superior. A lo dicho debe agregarse una datación radimétrica de 307,2+-5,2 Ma (Moscoviano) obtenida sobre una fenodacita proveniente de la parte media de la unidad (Lech, 2002).             Como se desprende de lo expuesto, existe una clara divergencia sobre la antigüedad de la Formación Agua de Jagüel. Más allá de las implicancias estratigráficas que esta discusión plantea, debe tenerse en cuenta que la edad de la Formación Agua de Jagüel es clave para la reconstrucción paleoclimática del Paleozoico Superior. En efecto, hasta el presente diamictitas glacigénicas han sido asignadas para el Carbonífero en diferentes cuencas neopaleozoicas (López Gamundi et al., 1992; Marenssi et al., 2004; Limarino y Spaletti, 2006). De confirmarse la presencia de invertebrados Pérmicos en la base de la Formación Agua de Jagüel, debería aceptarse la existencia de un  evento glacial Pérmico (véase Taboada 2006, figura 2).             Con el propósito de comprobar la existencia de estratos pérmicos en este sector de la Precordillera, se efectuó un muestreo de detalle en los mismos niveles en los que Taboada (1987) reportara la presencia de elementos de la fauna de Cancrinella (hoy referidos a la Zona de Costatumulus). Además se presenta un mapa geológico del área (figura 1), cuestión que como se verá más adelante resulta crítica desde el punto de vista estratigráfico y paleoclimático, y un perfil de la secuencia fosilífera (figura 2).