20/03/2014 | COOPERACIÓN NACIONAL
El CONICET y el INTA firmaron un acuerdo por la memoria
El mismo tiene como fin reparar la memoria institucional sobre lo ocurrido durante el gobierno de facto entre 1976 y 1983 en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Roberto Salvarezza, Cecilia Gárgano, Guido Prividera y Francisco Anglesio, durante la firma del convenio. Foto: CONICET Fotografía

El presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Roberto Salvarezza, y el presidente del INTA, Francisco Anglesio, firmaron un acuerdo que compromete a ambos organismos para reparar la memoria institucional sobre lo ocurrido durante el gobierno de facto entre 1976 y 1983.

El convenio formaliza el proyecto de investigación realizado por la becaria doctoral e historiadora Cecilia Gárgano (CONICET, UNSAM), en el marco del compromiso de las instituciones con la lucha por la memoria y contra la impunidad por las violaciones de los derechos humanos. La investigación reconstruyó tanto la historia del terrorismo de Estado dentro del INTA como los cambios en las agendas científicas de investigación que produjo la dictadura cívico-militar en el organismo.

Salvarezza expresó que “esta investigación va a ser un instrumento que nos va a permitir no sólo mirar hacia atrás sino mirar hacia delante. Estamos en un momento muy especial, en donde todos los organismos de Ciencia y Técnica estamos alineados, sabemos que el conocimiento que generamos tiene que ser transferido a la sociedad, y que éste nos permita no sólo tomar decisiones para el futuro sino también planear estrategias para enfrentar los desafíos que tiene nuestro país”.

Asimismo, sostuvo que “el convenio pone en relieve la articulación entre los organismos de Ciencia y Técnica y las universidades; convoca a INTA, CONICET y la Universidad de San Martín a trabajar juntos en esta investigación, en un acto que para nuestra Institución tiene un significado especial”.

El presidente del INTA indicó que esta investigación en la que se compromete la institución “es un trabajo que nos devuelve el conocimiento de muchas cosas que se han perdido”. En esa línea, consideró que la dictadura no sólo afectó la desaparición de los trabajadores: “La realidad es que también atacaron fuertemente la política que se desarrollaba, el daño que nos hicieron como sociedad, nos sacaron las líneas de investigación y articulación, nos sacaron el eje de lo que teníamos”.

Guido Prividera, integrante de la Comisión de Reparación Histórica del INTA e hijo de Marta Sierra, desaparecida en marzo del ‘76, resaltó que “lo fundamental que recupera este convenio es la posibilidad de encontrar aquellas ideas desaparecidas, ideas que se desaparecieron junto con la gente. No es casual que ciertas personas que quizás estaban planteando ciertas ideas rupturistas, eran los que estaban en la frontera del conocimiento”.

Además agregó que esta investigación “nos va a permitir pensar cuáles son las líneas de investigación que hay que recuperar, y cuál es el modelo de Ciencia y Técnica y de país que queremos”.

Por último, Cecilia Gárgano, responsable de la investigación, señaló que “la preocupación en torno a estudiar la apropiación social del conocimiento tiene que ver con considerar que la historia no es algo ornamental sino que es una herramienta de transformación social y apostamos humildemente desde este espacio a generar cambios que nos permitan tener elementos para recuperar nuestro pasado, pensar críticamente nuestro presente y transformar nuestro futuro”.

En tal sentido, agregó que esta investigación brindó datos para identificar un significativo incremento en la apropiación privada del conocimiento generado en el ámbito público, orientado al agro en este caso, en áreas estratégicas.

Durante la firma del convenio estuvieron presentes Dora Barrancos, directora del CONICET por el Gran Área de las Ciencias Sociales y Humanidades, Carlos Van Gelderen, director del Consejo electo por las organizaciones del Agro, Carla Campos Bilbao, secretaria de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Eduardo Jacobs, Jefe de Gabinete de la Secretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, y Alfredo Boselli, Gerente de Desarrollos Tecnológicos y Proyectos Especiales de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

Colaboración recíproca

Desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria surgió la idea de formar una Comisión de Reparación Histórica y, para colaborar en el análisis, clasificación y archivo de la información, se planteó al CONICET la posibilidad de contar con becarios doctorales e investigadores, para que formen parte de la misma, además de los propios trabajadores del INTA.

La comisión busca completar la lista de detenidos y desaparecidos del Instituto, a través de un trabajo de recopilación y análisis de datos, para conocer cómo funcionó la represión dentro del organismo y cómo se modificaron las líneas de investigación, de acuerdo con las políticas agropecuarias entonces vigentes.

Actualmente, participan del proyecto en representación del CONICET, Diego Hurtado y Ana Spivak L’Hoste, investigadores, y Daniel Blinder y Santiago Garaño, becarios del Consejo.

Hasta el momento se conocen cinco profesionales desaparecidos, 794 cesanteados y una larga lista de investigaciones del instituto que fueron archivadas o destruidas como parte de la política de represión ejercida durante el último gobierno de facto en la Argentina.