15-11-06
| Universia, de Argentina |
Yacarés menos fértiles
por efecto de los químicos
Un grupo de químicos corrientes, con los que convivimos habitualmente,
provocan alteraciones en los sistemas reproductivos de yacarés
expuestos. Y hasta son capaces de alterar su sexo en la etapa de incubación,
según asegura un grupo de investigadores de la UNL
Dosis mínimas de químicos corrientes fueron capaces de
alterar el aparato reproductor de yacarés expuestos, e incluso
de modificar el sexo de los yacarés machos, según las
conclusiones de un trabajo realizado por investigadores de la Facultad
de Bioquímica y Ciencias Biológicas (FBCB) de la Universidad
Nacional del Litoral (UNL).
Los investigadores expusieron huevos de yacarés a pesticidas
comúnmente empleados como el DDT, y a químicos como el
bifenol, usado ampliamente para otorgar rigidez a los plásticos.
Comprobaron que efectivamente causan alteraciones que pueden llegar
a poner en riesgo la supervivencia de la especie, y por consiguiente
afectar la biodiversidad y la salud del ecosistema.
"Muchos de los compuestos químicos que actualmente contaminan
nuestros ecosistemas acuáticos (agroquímicos, compuestos
industriales y de uso doméstico) son hormonalmente activos porque
imitan la acción de las hormonas e interfieren en el funcionamiento
del sistema endocrino en general y del sistema reproductor en particular",
indicaron los investigadores Mónica Muñoz de Toro y Enrique
Luque, a cargo del trabajo.
Estas modificaciones o efectos no pueden detectarse a simple vista.
Pero sin embargo pueden afectar a humanos, especies silvestres y domésticas,
incluso en dosis muy bajas.
Los xenoestrógenos o estrógenos ambientales ?tal el nombre
de los compuestos- "actúan a través de diferentes
mecanismos: antagonizando la acción de las hormonas endógenas,
potenciando o multiplicando su acción, y aumentando o disminuyendo
los niveles circulantes de las hormonas naturales", indicaron los
investigadores.
El trabajo es parte de una investigación que llevan a cabo investigadores
del Laboratorio de Endocrinología y Tumores Hormonodependientes
(LETH), en la FBCB.
El trabajo
Para alertar sobre la presencia de estos compuestos, en ciencia se utilizan
organismos denominados "centinelas", aquellos que frente a
un estímulo (en este caso, la exposición al contaminante)
producen una respuesta (biomarcador) que da una señal de alerta.
"El objetivo general de nuestro proyecto es caracterizar al yacaré
overo como centinela de contaminación por xenoestrógenos
e identificar biomarcadores de exposición pre (desde la madre
al huevo) y/o postnatal (por agua, sedimentos o alimentos)", indicaron
los investigadores.
Es por eso que el grupo recogió huevos de yacaré en su
hábitat natural, en sitios con mayor y con menor intervención
antrópica: los primeros, en Chaco, a donde se accedió
tras una larga cabalgata; los segundos, a la vera de un camino rural
y a metros de un campo de soja, en Feliciano, provincia de Entre Ríos.
Luego se incubaron en laboratorio, en condiciones controladas de temperatura
y humedad.
Previo al período de determinación sexual (que sucede
en el estadio 20 del desarrollo embrionario), los huevos fueron topicados
con dosis "corrientes" de Atrazina o Endosulfan, dos agroquímicos
de uso muy difundido; o con bifenol A, compuesto usado para dar rigidez
al plástico.
"Usamos dosis similares a las que estamos habitualmente expuestos,
y comprobamos que aunque los animales nacen y crecen aparentemente saludables,
se evidencian alteraciones en el sistema reproductor de hembras y machos",
algo que puede influir directamente en la supervivencia de la especie.
En lugar de machos, hembras
En los yacarés, al igual que sucede con otros reptiles, el sexo
está determinado por la temperatura de incubación del
huevo: a 33º nacen machos y a 30º nacen hembras.
Sin embargo, la exposición a xenoestrógenos durante el
período de determinación sexual puede revertir el efecto
de la temperatura y determinar el nacimiento de hembras en huevos incubados
a temperatura de obtención de machos. O sea: los huevos que,
por temperatura, debían resultar machos nacieron hembras tras
la exposición a los químicos.
"De los contaminantes aplicados el BPA revirtió el sexo",
dijeron los investigadores. "Las hembras nacidas en estas condiciones
crecieron saludables; sin embargo, las poblaciones celulares de sus
ovarios se diferenciaron de los controles. A los 10 días de edad,
estas hembras -revertidas- presentaron un retardo en el desarrollo folicular
y al año de edad tuvieron alta incidencia de folículos
poliovulares", alteraciones que podrían disminuir la fertilidad
de estas hembras.
En tanto, Atrazina y Endosulfan también alteraron la dinámica
folicular. El tratamiento con los contaminantes en machos afectó
la histoarquitectura testicular, y disminuyó los niveles de testosterona.
El equipo de trabajo está integrado por: Dra. Mónica Muñoz-de-Toro,
Dr. Enrique H. Luque, Dra. Cora Stoker, Lic. Florencia Rey, Lic. Marcelo
Zayas, estudiante Marianela González, Tec. Juan Carlos Villarreal.
Fuente: Prensa Institucional UNL