03-01-06
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Patente argentina por el tratamiento
de efluentes
La lograron investigadores de la UNL. Crearon un pantano, donde gracias
al uso de plantas acuáticas, se neutraliza la acción de
los desechos industriales que produce una empresa metalúrgica
santafesina. Tecnología y nuevas perspectivas para evitar más
contaminación
La Universidad Nacional del Litoral
(UNL) patentó el desarrollo de un pantano para el tratamiento
de efluentes industriales con alto contenido en metales, un sistema
que ahora utiliza una empresa santafesina para evitar una mayor contaminación
del río Paraná.
La tecnología, que se desarrolló en el seno de la Facultad
de Ingeniería Química, fue solicitada por Bahco Argentina,
sucursal de una de las multinacionales productoras de insumos metalúrgicos
más grande del mundo. Esta empresa ahora podrá hacer uso
de la licencia de la patente universitaria gracias a un convenio; pero
la propiedad intelectual la mantiene la UNL.
El desarrollo logrado por los investigadores consiste en un sistema
de pantano o "wetland" ubicado en las inmediaciones de la
sucursal de la empresa en Santo Tomé. Este permite el tratamiento
de efluentes que contienen metales y alto nivel de conductividad (nivel
de sales que hay en el agua). A través de vías ecológicas,
el sistema depura desechos que luego son depositados en el río.
"Empezamos trabajando en el laboratorio de Química Analítica
de la FIQ con plantas que podían llegar a depurar agua, pero
siempre pensando en contextos naturales, como ríos o lagunas.
Luego nos dimos cuenta de que las plantas también podían
depurar efluentes y que en el mundo se estaba trabajando en el tema,
a pesar que todavía no estaba muy aceptada la tecnología",
explicó María Alejandra Maine, investigadora de la FIQ
que se encuentra al frente del equipo que desarrolló el wetland.
"Luego que Bahco nos presentara esta iniciativa comenzamos a probar
qué tipos de plantas podían resistir a las condiciones
de estos efluentes, que por provenir de la industria metalúrgica
contienen gran cantidad de metales. Siempre se habían utilizado
plantas para absorber nitrógeno y fósforo, que son elementos
de desecho que todos los vegetales necesitan para funcionar, pero nunca
se había trabajado con metales", agregó Maine.
Una vez encontradas las especies macrófitos y flotantes regionales
(plantas de agua) adecuadas se realizó un estudio piloto en las
instalaciones de la empresa, para el cual se construyó una pileta
de 3 metros por 6 metros con un recubrimiento sintético para
evitar que el efluente llegue a la napa.
Luego se caracterizaron los suelos y se propuso un sistema de monitoreo
para evaluar su eficacia. Esta etapa fue realizada en conjunto con personal
capacitado de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas
(FICH).
Por último se construyó el pantano y se efectivizó
el monitoreo. "El pantano tiene 40 metros por 50 metros y contiene
plantas que se trajeron de islas vecinas. En su interior posee una especie
de pilares que hacen que el agua realice un mayor recorrido antes de
llegar al río", aclaró Maine.
Los resultados de esta tecnología son muy satisfactorios, ya
que el efluente que llega al río posee una cantidad "mucho
menor" de elementos contaminantes que el que ingresa al "wetland",
según dio a conocer la casa de altos estudios mesopotámica.
Beneficios de la transferencia
A partir de la observación de que esta tecnología constituye
un desarrollo único en el país y en el mundo, personal
del Centro para la Transferencia de los Resultados de la Investigación
(CETRI-Litoral), entidad encargada de la transferencia de tecnología
en la UNL, redactó la patente y realizó la presentación
ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INPI).
Además de la generación de la patente, el desarrollo logrado
por los investigadores de la UNL permitió incluir a becarios,
realizar presentaciones y ponencias en distintos congresos nacionales
e internacionales y escribir avances.
"La transferencia entre la Universidad y el sector productivo proporciona
formación y trabajo para integrantes de la universidad, amplios
beneficios para las empresas y para la sociedad en general, en este
caso evitará la constante contaminación del río",
culminó Maine.
El convenio entre la UNL y Bahco se firmó el último 28
de diciembre en la sede de la Unión Industrial de Santa Fe, donde
la institución cedió a la empresa el uso de la licencia
de la patente de invención P050104053: "Humedal para el
tratamiento de efluentes Industriales que contienen metales pesados
y efluentes cloacales de manera conjunta".
La patente registrada protege la propiedad intelectual de los resultados
producidos por un servicio solicitado por Bahco Argentina a la Facultad
de Ingeniería Química (FIQ) de la UNL.
Estuvieron presentes el rector de la UNL, Mario Barleta, los integrantes
del equipo de investigación que desarrollaron la tecnología
y los ingenieros Tomas Alvarez Rodríguez (gerente de planta sucursal
Santo Tomé) y José María Realini (gerente de mantenimiento
y cuidado ambiental de Bahco Argentina).