24-02-05
| Clarín | Sociedad
DESCUBRIMIENTOS: LA PRESTIGIOSA REVISTA "NATURE" DESTACA
LA IMPORTANCIA DEL HALLAZGO
Un feroz velociraptor argentino es
la estrella del mundo científico
Es un deinonicosaurio, de la familia de los velociraptores. Los restos
del carnívoro fueron hallados en Neuquén. Esto confirma
la hipótesis de que este tipo de dinosaurio no sólo
vivió en Asia y Norteamérica.
Era enero y hacía calor en ese paraje desértico que
es Sierra del Portezuelo, en Neuquén. El grupo de paleontólogos
estaba agotado y desanimado porque no daba con los restos de dinosaurios
carnívoros que había ido a buscar. Uno decidió
hacer un último intento y clavó la pala: unos huesitos
comenzaron a aparecer entre las rocas y luego una garra. En ese momento
los científicos no lo sabían, pero estaban ante la prueba
más contundente de que los deinonicosaurios (dinosaurios con
garras terribles similares al velociraptor de Jurassic Park) habitaron
también en estas tierras.
El hallazgo del Neuquenraptor Argentinus se produjo en 1996, pero
se publica hoy en la revista Nature, lo que le da al descubrimiento
resonancia internacional. Fernando Novas, investigador del Conicet
y del Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia",
fue quien dirigió la expedición en la que se encontró
este ejemplar hasta el momento sólo documentado en Asia y Norteamérica.
"El Neuquenraptor es el primer representante indiscutible del
grupo de los deinonicosaurios en el hemisferio sur", afirma Novas.
Se trata de un animal carnívoro, de unos dos metros de largo,
con una estructura similar a la de un ñandú y que vivió
en la actual Patagonia hace unos 80 millones de años.
Como todos los deinonicosauros —los dinosaurios carnívoros
más semejantes a las aves— el ejemplar hallado en Neuquén
tenía una garra afilada en el segundo dedo de cada pie que
le permitía cazar con facilidad. Feroz y depredador, Novas
arriesga que su comportamiento tal vez se haya asemejado al de las
águilas. "Las águilas pelean con sus patas, dan
saltos. Estoy más de acuerdo con esto —dice— que
con la idea de algunos colegas norteamericanos de que cazaran en manada,
como los lobos".
Con respecto al tema de las plumas, Novas dice que no se puede asegurar
que el Neuquenraptor las tuviera porque sólo se encontraban
sus huesos, pero que descubrimientos en China de ejemplares similares
en los que se hallaron impresiones de plumas alrededor de ellos permiten
suponerlo.
En un primer momento al Neuquenraptor se lo llamó Araucanoraptor,
tal como fue publicado en Clarín el 23 de julio de 1997 y se
pensó que era un troodóntido, una subespecie dentro
de los deinonicosauros, pero estudios posteriores confirmaron que
se trata de un dromeosáurido, el mismo tipo al que pertenece
al velociraptor. Las diferencias con el ejemplar que el cineasta Steven
Spielberg lanzó a la fama son, según Novas, que el velociraptor
tiene una contextura más robusta y patas más cortas
y anchas.
En el informe publicado en Nature, se afirma que la presencia del
Neuquenraptor subvierte la idea previa de que los deinonicosauros
eran endémicos de Laurasia —el actual hemisferio norte—.
Novas afirma que se manejan dos hipótesis para explicar la
presencia de este raptor en Gondwana. O bien hubo una migración
faunística durante el cretácico o los deinonicosauros,
al igual que las aves, estaban presentes durante la Era Jurásica
—hace unos 150 millones— cuando los continentes estaban
unidos y formaban Pangea.
Según Novas, esta segunda hipótesis es la que tiene
más asidero y de confirmarse probaría que esta especie
estuvo presente en la Tierra por mucho más tiempo del que se
estimaba.
"El Neuquenraptor representaría a un sobreviviente del
último período del Cretáceo de los dromeosáuridos,
que se propagaron por todo el mundo tal vez en el período correspondiente
al último tiempo del Jurásico", dice el informe
científico publicado en Nature.
Existen otros dos ejemplares de la región que serían
deinonicosauros: el Unenlagia Comahuensis (también encontrado
en Neuquén por el paleontólogo) y el Unquillosauro,
que fue descubierto en Salta en 1979, pero como los restos corresponden
a partes por encima de la rodilla es, según Novas, más
difícil de asegurar.
En el norte de Africa también se encontraron algunos restos
fragmentarios. Antes del descubrimiento se pensaba que en el hemisferio
sur habían proliferado sólo las especies grandes como
los abelisaurios —el ejemplo más famoso es el Carnotaurus—
y que los deinonicosauros eran típicos del norte.
"Este descubrimiento nos permite asegurar que la historia fue
mucho más compleja de lo que pensábamos", señala
Novas.
La pasión por la paleontología
Para Fernando Novas, el trabajo de paleontólogo es "el
mejor del mundo porque nunca se sabe con qué te vas a encontrar".
Doctor en Ciencias Naturales de la Universidad de La Plata, desde
1990 viaja por la Patagonia en busca de fósiles. Uno
de los últimos fue en 2003, cuando halló en Río
Negro 20 esqueletos de esfenodontes, unos animales que vivieron hace
90 millones de años y que son los más emparentados a
los lagartos actuales. En 1996, durante la expedición en la
que se encontró el Neuquenraptor también se hallaron
restos del Megaraptor, un raptor gigante, y del Unenlagia Comahuensis,
que en un momento se pensó que podía ser el
eslabón perdido entre las aves y los dinosaurios (debido
a algunas similitudes con el archaeoraptor, el dinosaurio volador
hallado en China) pero luego se comprobó que no era así.