17-02-05
| Clarín | Sociedad
DESCUBRIMIENTO CIENTIFICO:
NUEVAS PRUEBAS AVALAN LA TEORIA SOBRE AFRICA COMO CUNA DE LA HUMANIDAD
El Homo Sapiens estaba en el mundo
antes de lo que se creía
Un estudio estableció que los restos del hombre moderno más
antiguo, encontrado en Etiopía, datan de 195.000 años
atrás. O sea tienen 35.000 más de lo que sostenían
los científicos hasta ahora.
Los hombres somos más viejos de lo que pensábamos. Nuestro
primer antepasado conocido hasta ahora, bípedo y portador de
un cerebro dos veces más grande que las especies anteriores,
habitó hace 195.000 años en Africa, aunque despojado de
toda cultura, característica distintiva de la humanidad.
El revelador dato corresponde a una nueva investigación que asegura
que dos cráneos de Homo Sapiens desenterrados en 1967 en Etiopía
son los ejemplares humanos más antiguos que se conocen. Los resultados
del estudio, desarrollado por la Universidad Nacional de Australia y
la Universidad de Utah, se publican esta semana en la revista científica
británica Nature.
¿Dónde tuvo su origen el hombre moderno? Tras realizar
un nuevo análisis de los restos fósiles, encontrados cerca
de Kibish, en el Valle de Omo (al suroeste de Etiopía), se confirma
la teoría de que el continente africano habría sido la
cuna de la humanidad, una pieza fundamental para armar el rompecabezas
de la genealogía del hombre.
Bautizados como Omo I y Omo II, estos restos del Homo Sapiens fueron
hallados hace casi 40 años, pero recién ahora se determinó
que se trata de los restos más antiguos de los hombres que habitaron
la Tierra. Los ejemplares más añosos, atribuidos a la
subespecie Homo Sapiens Idaltu, estaban en la localidad etíope
de Herto en 1997, y tenían unos 160.000 años.
Según el geólogo Frank Brown, uno de los participantes
en el estudio, retrotraer la existencia del Homo Sapiens 35.000 años
es significativo porque los aspectos culturales de la humanidad aparecen
mucho más tarde en los registros, hace sólo 50.000 años.
"Esto podría significar —explicó Brown a Clarín
desde su oficina en Utah— que durante unos 150.000 años
el Homo Sapiens habría vivido sin materiales culturales, sin
evidencia de comer pescado gracias a arpones o practicar la música
en relación a instrumentos musicales como las flautas y utilizar
agujas o manejar otro tipo de herramientas".
Todo este material propio de la adquisición cultural habría
aparecido mucho después, excepto en el caso de las hojas afiladas
de piedra, que aparecieron hace entre 50.000 y 200.000 años.
Es decir que el pasaje de la naturaleza a la cultura, patrimonio humano
distintivo respecto de cualquier otra especie, se produjo a lo largo
de un proceso más largo de lo que se creía hasta el momento.
Los investigadores examinaron los isótopos en la formación
rocosa de Kibish y determinaron que los cráneos se encontraban
en un compuesto volcánico de 195.000 años de antigüedad,
pero debajo de otra capa terrestre que data de hace 104.000 años,
lo que permitiría suponer que ya en aquella época existía
algún tipo de comportamiento funerario.
Hasta ahora, se habían encontrado indicios de que la subespecie
Idaltu ejercía cierta manipulación posterior a la muerte,
y cabría la posibilidad de que el hombre primitivo cuyo cráneo
fue descubierto en 1967 ya tuviera alguna práctica similar con
los cadáveres. De lo contrario, es un misterio la preservación
de los huesos casi 200.000 años.
Desde el momento en que fueron hallados, la edad de los dos fósiles
generó más de una controversia entre los científicos
a cargo de la investigación. En un principio, al primero, constituido
por varios fragmentos de cráneo y una gran parte de la osamenta
del cuerpo, que aunque muy dañados presentan una morfología
sorprendentemente moderna, los paleontólogos daban hasta ahora
unos 130.000 años.
Para el segundo, constituido por una bóveda craneana considerada
como intermedia entre la de un Homo Erectus (ancestro del hombre moderno)
y Homo Sapiens (hombre moderno), la databan aproximada de 100.000 a
200.000 años. Pero el análisis de la capa del suelo en
la que fueron encontrados, confirmó que ambos fósiles
datan de la misma época, unos 195.000 años atrás.
Estos fósiles afianzan la hipótesis de que el hombre moderno
procedería de Africa. Según las teorías actuales,
son los descendientes de la rama africana del Homo Erectus los que estarían
en el origen de la humanidad actual. Y los Erectus europeos habrían
dado nacimiento al hombre de Neanderthal, quien, al parecer, no tuvo
descendencia.
DESCUBRIMIENTO CIENTIFICO: LA VIDA DE LOS CAZADORES NOMADES
Las sabanas africanas, un paisaje similar a pesar del paso del tiempo
El Africa de hace 195.000 años no era muy distinta de la actual.
Por momentos un poco más seca. Por tiempos un poco más
húmeda. Pero tan tropical como lo es ahora, con sus enormes extensiones
de sabanas donde siempre han escaseado los árboles.
Un paisaje similar al que vieron Omo I y Omo II antes de morir. Los
restos humanos más antiguos hallados hasta ahora cerraron los
ojos sobre una costa norte del Lago Turkana que tenía 100 kilómetros
más que la actualidad. "Por el lugar donde fueron encontrados
los fósiles pasaba un largo río. Las áreas inmediatas
tenían más vegetación y eran más húmedas",
contó a Clarín, el arqueólogo Frank Brown, uno
de los participantes del estudio.
Los animales, en su mayoría hervíboros, eran más
grandes que los que habitan actualmente el más viejo de los continentes.
Y aunque parientes de los de hoy, pertenecían a especies diferentes,
que sobrevivían gracias a las pasturas de las sabanas. Deambulaban
por las tierras tropicales de Africa desde elefantes enormes hasta ratones.
Y el proyecto de lo que 145 mil años después sería
el hombre de nuestros días eran cazadores nómades que
en un principio recorrieron el sur para después ir al norte por
el Este: Etiopía, Tanzania y Kenia.
"La unión de macho y hembra de manera permanente y estable
ya existía. Ambos padres se preocupaban por alimentar a su progenie.
Y fue el interés de ambos por la alimentación de sus hijos
lo que permitió su supervivencia y un mejor aprendizaje",
indicó el arqueólogo Luis Orquera, investigador principal
del Conicet.
Se movían en grupos chicos, peleando día a día
por sobrevivir. Avanzaban con las lanzas tomadas a mano firme pero aún
sin puntas de flechas, ni cuchillos de piedra sofisticados.
Para cortar usaban piedras talladas o lascas (fragmentos de piedras).
A veces también retocaban las lascas con golpecitos para crear
artefactos para roer madera, cuero y otras sustancias. Con esas pieles
se cubrían del frío y del calor, pero como todavía
no habían creado instrumentos para coser, no usaban vestidos.
El Homo Sapiens físicamente moderno empieza lentamente a integrar
los conocimientos que hasta entonces habían estado almacenado
en distintos módulos del cerebro. "Y es recién hace
20.000 años que fue capaz de crear agujas de hueso para coser",
señaló la antropóloga e investigadora adjunta del
Conicet, Nora Franco.
En grupos pequeños, compartiendo silencios y algún tipo
de expresión vocal, unos pocos sonidos, fueron subiendo hacia
Asia Oriental para más tarde llegar a Europa. Y muchos años
después, cruzaron el Estrecho de Bering, hacia el continente
americano