Alimentación Producirán una "supersopa"
de apenas 60 centavos la ración
Las denominadas "raciones alimenticias", un alimento muy
barato de alto valor nutritivo y calórico creado a partir de
productos deshidratados que sólo requieren ser mezclados con
agua para su consumo, comenzará a ser producido el mes que
viene y será distribuido en comedores populares y otros sectores
con carencias alimentarias.
Las "raciones", que ya fueron distribuidas el año
pasado entre los damnificados de la inundación de Santa Fe,
fueron desarrolladas por investigadores del Centro Regional de Investigaciones
y Desarrollos (CERIDE), de Santa Fe, y la Universidad Nacional del
Litoral (UNL), quienes lo producirán de manera industrial.
En una primera etapa las raciones, cuyo costo individual es de apenas
60 centavos, serán entregadas a comedores pero luego se negociará
la cesión de las licencias a diversos productores interesados
en diferentes regiones que trabajen para cubrir las necesidades locales.
"Esta comida deshidratada tiene ciertas similitudes con algunas
que se encuentran en el supermercado, pero la diferencia es que le
agregamos un valor a este alimento, porque le incorporamos proteínas,
hierro y calcio, entre otros productos y minerales", dijo el
ingeniero José Luis Giménez, coordinador del proyecto
por parte del CERIDE, institución que depende del Consejo Nacional
de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).
"Este alimento, que comenzará a producirse a partir de
diciembre en el CERIDE, llega para suplir carencias alimentarias de
las personas. Es un gran suplemento para comedores escolares y comunitarios",
agregó.
El desarrollo de las "raciones alimenticias" fue iniciado
por el ingeniero Rubén Roa, del Instituto de Tecnología
de Alimentos (ITA) de la UNL. Luego se sumó al proyecto el
CERIDE-Conicet y la Secretaría de Ciencia, Tecnología
e Innovación Productiva (SeCyT).
También participó el ingeniero Cristian Bocco, del Instituto
de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química
(INTEC-Conicet). Tanto Giménez como Bocco son profesionales
adjuntos del Conicet.
"En 2003 comenzamos a realizar experiencias con este alimento
en distintos tipos de centros comunitarios, para ver cómo evolucionaban
los chicos que consumían las raciones, sobre todo en variables
como altura y peso. De esta forma buscábamos ver si la fórmula
era la correcta", contó Giménez.
Pero la inundación que se produjo en el río Salado en
Santa Fe el año pasado, obligó a los científicos
a cambiar los planes.
"Tuvimos que salir de manera urgente a brindar ayuda a la gente
víctima de la inundación, ya que no tenían con
qué alimentarse. Entonces comenzamos a fabricar las raciones,
y durante la emergencia llegamos a entregar más de 5.000 raciones
diarias".
"Estas raciones pueden ayudar a paliar el hambre y la desnutrición.
La demanda de la sociedad y la preocupación nuestra por contar
con algunos elementos y tecnología para ayudar a la gente nos
movilizó para seguir adelante con el proyecto", subrayó.
Las raciones, desarrolladas en base a fideos, arroz, lentejas, polenta
y arbejas desitradas, se producirán desde diciembre en nueve
tipos diferentes.
"Los últimos gustos que sumamos a las raciones son arroz
azafranado y a la crema, y fideos al pesto y a la crema. La idea es
que la ración sea nutritiva y con alto valor alimenticio, pero
también muy rica", contó Giménez.
"Uno de nuestros objetivos es que este alimento sea una opción
distinta para lo que mucha gente está comiendo todos los días
en comedores comunitarios, que muchas veces es un plato de arroz con
sal y aceite", agregó.
"Las raciones son un complemento dietario, pero tranquilamente
pueden ser única comida y son un alimento espectacular. Todos
los mediodías las comemos nosotros en el CERIDE", aseguró
Giménez.
"Una muestra de esto es que el doctor Guillermo Basombrío,
de 78 años, recorrió este año con su kayak los
2200 kilómetros que mide el río Paraná desde
las cataratas del Iguazú hasta el río Luján,
en el delta del Tigre, y a lo largo de un mes solamente comió
nuestras raciones. Al final del viaje, había bajado sólo
cinco kilos y estaba en perfecto estado", precisó.
Giménez explicó que "a las raciones les agregamos
elementos deshidratados que le dan una composición nutreica
y calórica adecuada y suficiente. Cada ración aporta
unas 400 kilocalorías y unos 22 gramos de proteínas",
precisó.
"Este aporte diario es suficiente para nutrirse y alimentarse
bien. Equivale comer unos 100 gramos de carne. Nosotros evaluamos
una "supersopa" fabricada hace algún tiempo en Curitiba,
en Brasil, y ésta solamente aportaba el equivalente a 6 gramos
de carne. Pero la composición proteica de nuestro producto
es altamente superior a la brasileña", agregó.
El investigador destacó que "el proceso para fabricar
las raciones es muy sencillo y barato. Precisamos tres elementos:
una balanza, una mezcladora y una embasadora por calor para el sellado
de las bolsitas".
"Toda la materia prima que se utiliza se compra deshidratada,
y lo único que hay que hacer es pesar los alimentos y tener
en cuenta las fórmulas establecidas. El costo de cada ración
es de unos 60 centavos", agregó.
"Este proyecto -continuó- tiene dos puntas. Primero producirlo
desde diciembre en Santa Fe, para luego difundirlo entre fundaciones
y comedores comunitarios. La segunda etapa es transferir esta manera
de preparar la comida a distintos lugares del país a la gente
que esté interesada en producirlo y que con muy poco dinero
pueden montar un microemprendimiento".