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29-11-04 | Diario Hoy.net | Interés general

Alimentación
Producirán una "supersopa" de apenas 60 centavos la ración

Las denominadas "raciones alimenticias", un alimento muy barato de alto valor nutritivo y calórico creado a partir de productos deshidratados que sólo requieren ser mezclados con agua para su consumo, comenzará a ser producido el mes que viene y será distribuido en comedores populares y otros sectores con carencias alimentarias.

Las "raciones", que ya fueron distribuidas el año pasado entre los damnificados de la inundación de Santa Fe, fueron desarrolladas por investigadores del Centro Regional de Investigaciones y Desarrollos (CERIDE), de Santa Fe, y la Universidad Nacional del Litoral (UNL), quienes lo producirán de manera industrial.

En una primera etapa las raciones, cuyo costo individual es de apenas 60 centavos, serán entregadas a comedores pero luego se negociará la cesión de las licencias a diversos productores interesados en diferentes regiones que trabajen para cubrir las necesidades locales.

"Esta comida deshidratada tiene ciertas similitudes con algunas que se encuentran en el supermercado, pero la diferencia es que le agregamos un valor a este alimento, porque le incorporamos proteínas, hierro y calcio, entre otros productos y minerales", dijo el ingeniero José Luis Giménez, coordinador del proyecto por parte del CERIDE, institución que depende del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

"Este alimento, que comenzará a producirse a partir de diciembre en el CERIDE, llega para suplir carencias alimentarias de las personas. Es un gran suplemento para comedores escolares y comunitarios", agregó.

El desarrollo de las "raciones alimenticias" fue iniciado por el ingeniero Rubén Roa, del Instituto de Tecnología de Alimentos (ITA) de la UNL. Luego se sumó al proyecto el CERIDE-Conicet y la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (SeCyT).

También participó el ingeniero Cristian Bocco, del Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC-Conicet). Tanto Giménez como Bocco son profesionales adjuntos del Conicet.

"En 2003 comenzamos a realizar experiencias con este alimento en distintos tipos de centros comunitarios, para ver cómo evolucionaban los chicos que consumían las raciones, sobre todo en variables como altura y peso. De esta forma buscábamos ver si la fórmula era la correcta", contó Giménez.

Pero la inundación que se produjo en el río Salado en Santa Fe el año pasado, obligó a los científicos a cambiar los planes.

"Tuvimos que salir de manera urgente a brindar ayuda a la gente víctima de la inundación, ya que no tenían con qué alimentarse. Entonces comenzamos a fabricar las raciones, y durante la emergencia llegamos a entregar más de 5.000 raciones diarias".

"Estas raciones pueden ayudar a paliar el hambre y la desnutrición. La demanda de la sociedad y la preocupación nuestra por contar con algunos elementos y tecnología para ayudar a la gente nos movilizó para seguir adelante con el proyecto", subrayó.

Las raciones, desarrolladas en base a fideos, arroz, lentejas, polenta y arbejas desitradas, se producirán desde diciembre en nueve tipos diferentes.

"Los últimos gustos que sumamos a las raciones son arroz azafranado y a la crema, y fideos al pesto y a la crema. La idea es que la ración sea nutritiva y con alto valor alimenticio, pero también muy rica", contó Giménez.

"Uno de nuestros objetivos es que este alimento sea una opción distinta para lo que mucha gente está comiendo todos los días en comedores comunitarios, que muchas veces es un plato de arroz con sal y aceite", agregó.

"Las raciones son un complemento dietario, pero tranquilamente pueden ser única comida y son un alimento espectacular. Todos los mediodías las comemos nosotros en el CERIDE", aseguró Giménez.

"Una muestra de esto es que el doctor Guillermo Basombrío, de 78 años, recorrió este año con su kayak los 2200 kilómetros que mide el río Paraná desde las cataratas del Iguazú hasta el río Luján, en el delta del Tigre, y a lo largo de un mes solamente comió nuestras raciones. Al final del viaje, había bajado sólo cinco kilos y estaba en perfecto estado", precisó.

Giménez explicó que "a las raciones les agregamos elementos deshidratados que le dan una composición nutreica y calórica adecuada y suficiente. Cada ración aporta unas 400 kilocalorías y unos 22 gramos de proteínas", precisó.

"Este aporte diario es suficiente para nutrirse y alimentarse bien. Equivale comer unos 100 gramos de carne. Nosotros evaluamos una "supersopa" fabricada hace algún tiempo en Curitiba, en Brasil, y ésta solamente aportaba el equivalente a 6 gramos de carne. Pero la composición proteica de nuestro producto es altamente superior a la brasileña", agregó.

El investigador destacó que "el proceso para fabricar las raciones es muy sencillo y barato. Precisamos tres elementos: una balanza, una mezcladora y una embasadora por calor para el sellado de las bolsitas".

"Toda la materia prima que se utiliza se compra deshidratada, y lo único que hay que hacer es pesar los alimentos y tener en cuenta las fórmulas establecidas. El costo de cada ración es de unos 60 centavos", agregó.

"Este proyecto -continuó- tiene dos puntas. Primero producirlo desde diciembre en Santa Fe, para luego difundirlo entre fundaciones y comedores comunitarios. La segunda etapa es transferir esta manera de preparar la comida a distintos lugares del país a la gente que esté interesada en producirlo y que con muy poco dinero pueden montar un microemprendimiento".

 

 

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