Cuesta $0,60 la ración y equivale a 100 g. de carne. Es para
los comedores.
El mes que viene, en Santa Fe comenzarán a producir una "supersopa"
de 60 centavos para que la consuman en comedores populares y otros
sectores carenciados. Estas "raciones alimenticias", con
alto valor nutritivo y calórico, son creadas a partir de productos
deshidratados que sólo requieren ser mezclados con agua para
su consumo.
Las "raciones", que equivalen a comer unos 100 gramos de
carne, serán elaboradas de manera industrial. La producción
de este alimento está a cargo de la Universidad Nacional del
Litoral (UNL) y del Centro Regional de Investigaciones y Desarrollos
(Ceride). Esta última institución santafesina depende
del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
(Conicet).
Con un costo individual de 60 centavos, las raciones serán
producidas desde diciembre en Santa Fe y luego serán entregadas
a comedores, donde se promocionará la técnica para elaborar
el alimento.
La segunda etapa es transferir esta manera de preparar la comida en
distintos lugares del país a la gente que esté interesada
en producirlo y que con muy poco dinero pueden montar un microemprendimiento.
Entonces se negociará la cesión de las licencias a los
productores interesados.
"Esta comida tiene ciertas similitudes con algunas que se encuentran
en el supermercado. La diferencia es que le incorporamos proteínas,
hierro y calcio, entre otros productos y minerales", dijo el
ingeniero José Luis Giménez, coordinador del proyecto
por parte del Ceride.
Giménez explicó que "a las raciones les agregamos
elementos deshidratados que le dan una composición nutreica
y calórica adecuada. Cada ración aporta unas 400 kilocalorías
y unos 22 gramos de proteínas", precisó.
"Este aporte diario es suficiente para nutrirse bien. Equivale
a comer unos 100 gramos de carne. Nosotros evaluamos una supersopa
fabricada en Brasil y ésta solamente aportaba el equivalente
a 6 gramos de carne", agregó.
El desarrollo de las "raciones alimenticias" fue iniciado
por el ingeniero Rubén Roa, de la UNL. Luego se sumaron al
proyecto el Ceride-Conicet y la Secretaría de Ciencia, Tecnología
e Innovación Productiva (Secyt).
Las raciones -desarrolladas en base a fideos, arroz, lentejas, polenta
y arvejas deshidratadas- se producirán en nueve tipos diferentes.
"Los últimos gustos que sumamos a las raciones son arroz
azafranado y a la crema, y fideos al pesto y a la crema. La idea es
que la ración sea nutritiva, pero también muy rica",
contó Giménez.
El investigador destacó que "el proceso para fabricar
las raciones es muy sencillo y barato. Precisamos tres elementos:
una balanza, una mezcladora y una envasadora por calor para el sellado
de las bolsitas".
"Toda la materia prima que se utiliza se compra deshidratada,
y lo único que hay que hacer es pesar los alimentos y tener
en cuenta las fórmulas establecidas", agregó.
"En el 2003 comenzamos a realizar experiencias con este alimento
en distintos tipos de centros comunitarios, para ver cómo evolucionaban
los chicos que consumían las raciones, sobre todo en variables
como altura y peso", contó Giménez.
Pero tras la inundación que se produjo en el río Salado
en Santa Fe el año pasado, los científicos brindaron
"ayuda a las víctimas, que no tenían con qué
alimentarse. Entonces comenzamos a fabricar las raciones, y durante
la emergencia llegamos a entregar más de 5.000 raciones diarias.