Diario
La Nación, 24 de septiembre de 2003
Experiencia piloto: coordinada por la Universidad Nacional de La Plata
Ponen a prueba un alimento: el kefir
Es muy nutritivo y ayuda a prevenir infecciones;
integrará la
dieta de comedores infantiles
· Brinda protección contra las bacterias que
causan el síndrome urémico hemolítico
· Se cultiva en la leche a temperatura
ambiente
· Su producción posee un costo mínimo
LA PLATA.- Quienes se dedican a combatir la desnutrición infantil
podrían contar en muy poco tiempo con una nueva herramienta
para alimentar a los chicos y tal vez (las pruebas científicas
aún no son concluyentes) para protegerlos de enfermedades peligrosas,
como el síndrome urémico hemolítico. Se trata
de unos gránulos blancos muy nutritivos: el kefir.
Cinco
comedores infantiles de esta ciudad serán el escenario
de una experiencia piloto desarrollada por el Banco Alimentario local
y la Universidad platense. Incorporarán esta sustancia en la
dieta de los chicos, y los voluntarios aprenderán a reproducirla
en forma simple y gratuita.
El
kefir podría ayudar a combatir la desnutrición
de los chicos y mejorar sus defensas ante enfermedades producidas
por bacterias intestinales como la Escherichia coli . Hasta
hoy, nadie lo había usado en los comedores. Pero ahora el
Banco Alimentario de esta ciudad y un centro de investigación
de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) pondrán a disposición
de cinco comedores de la zona, como experiencia piloto, pequeñas
cantidades de esta sustancia.
Nutrición
a bajo costo
La
bioquímica Graciela De Antoni, miembro del Centro de Investigación
y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos (Cidca) de la UNLP,
es el pilar científico de la iniciativa. Coordinó un
proyecto de investigación que resultó finalista en un
concurso organizado por la empresa Dupont y el Consejo Nacional de
Investigación Científica y Técnica ( Conicet ),
referido justamente a la utilización de kefir en la leche para
combatir los patógenos intestinales.
Estos
gránulos blancos que recuerdan vagamente a la levadura
son cultivados por muchas personas en todo el mundo. A su alrededor
hay algunos conocimientos firmes y muchísima exageración:
por ejemplo, se afirma que cura enfermedades graves y que prolonga
la vida.
Nada
de esto tiene sustento científico, pero algo sí es
cierto: el kefir es muy nutritivo y figura como alimento en el Código
Alimentario argentino. Y podría mejorar las defensas. Pero hasta
ahora a nadie se le había ocurrido usarlo en comedores infantiles.
Hasta
que Luis Sisto, miembro del Banco Alimentario, que asiste a unos
135 comedores de la ciudad y sus alrededores, tropezó con
la idea en forma accidental. En el cumpleaños de un hijo de
De Antoni, el representante del Banco Alimentario, que suele enviar
alimentos a la Facultad de Ciencias Exactas para su análisis,
se acercó a la bioquímica para agradecerle la colaboración
de la UNLP. La charla derivó al tema del kefir y Sisto pensó: "No
puede ser que esto sea tan bueno y no lo estemos usando". El resto
fue sólo una cuestión de coordinación.
El
plan, explica Sisto, es comenzar con sólo cinco comedores,
para ver cómo funciona la experiencia; después se ampliará al
resto de la zona. El Cidca aportará los gránulos de kefir
y el conocimiento técnico para ayudar a los responsables de
los comedores. El 4 de octubre próximo, cada comedor recibirá una
pequeña cantidad de kefir y científicos de la UNLP les
explicarán a sus responsables cómo prepararlo y reproducirlo.
Los
gránulos de kefir se colocan en la leche pasteurizada,
que se deja fermentar durante algunos días. En el proceso, el
líquido se espesa y se llena de proteínas, vitaminas
y otras sustancias nutritivas, y de millones de microorganismos que
contribuyen a reforzar las defensas intestinales. Además, al
colar la leche para tomarla, hay más kefir que al principio:
nutrición y prevención de infecciones al mínimo
costo.
Los
microorganismos presentes en el kefir se ensañan
particularmente con la Escherichia coli , la temible bacteria
responsable de afecciones como el síndrome urémico hemolítico,
que puede tener consecuencias mortales en los chicos más pequeños.
Tomar kefir, entonces, podría aumentar su protección
contra estas infecciones.
Hasta
ahora, el proyecto se encontró con un solo obstáculo:
la preparación se debe hacer con leche líquida pasteurizada,
pero por razones económicas, en general, sólo cuentan
con leche en polvo. Para dar el puntapié inicial al programa
se utilizará leche donada por empresas lácteas; en tanto,
hace varias semanas los científicos del Cidca estudian la posibilidad
de utilizar el kefir con la leche en polvo.
Mientras
tanto, el Banco Alimentario recibirá donaciones de
leche pasteurizada en estado líquido; quienes puedan aportarla
deben llamar al teléfono 0221-4243420 o enviar un email a info@bancoalimentario.org.ar .
Por
Sebastián Lalaurette
De la Corresponsalía de La Plata
Inestable
· A pesar de sus virtudes, el kefir es demasiado inestable
como para ser producido en forma industrial: a veces fermenta más
y a veces menos, puede "morir" en ocasiones o producir un balance de
microorganismos poco uniforme. Esa es la razón por la que las
góndolas de los supermercados no están repletas de cartones
y de leche con kefir. Sin embargo, algunas empresas están tratando
de dominarlo para poder reproducirlo en cantidades industriales.