14-09-05
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Nanotecnología en el Mercosur
La creación de un centro bilateral permitirá afianzar
los lazos de cooperación con Brasil, formar recursos humanos
e intercambiar conocimientos.
Disputas y discusiones por lavarropas, heladeras, pollos, automóviles,
zapatos, azúcar y limones forman parte de la agenda de conflictos
que, cada tanto, se cuelan en la relación entre Argentina y Brasil.
Los medios reproducen las rabietas, los presidentes se reúnen
cada tanto, baja el tono de desacuerdo y la relación sigue, como
si se tratara de dos hermanos –lo son– que se pelean pero
saben que tienen que estar unidos frente al mundo por que es lo que
les ha tocado en suerte.
En el medio de esta historia de idas y venidas, surgen también
iniciativas felices que refuerzan e integran los vínculos y unen
los esfuerzos para el objetivo más anhelado de las sociedades:
lograr el desarrollo. Es el caso del recientemente propuesto Centro
Brasileño Argentino de Nanotecnología (CBAN), proyecto
que será el primero de su tipo en la región e impulsará
el desarrollo de un sector que promete ser la próxima revolución
industrial.
La fundación de dicho centro permitirá integrar y coordinar
los esfuerzos conjuntos realizados por ambos países y –desde
los núcleos de investigación articulados que lo integrarán–,
formará y capacitará una masa crítica de recursos
humanos y ejecutará proyectos conjuntos de investigación
y desarrollo (I+D) utilizando la infraestructura existente.
La iniciativa surgió de un grupo de expertos argentinos y brasileños
reunidos en la Primera Reunión de Ciencia, Tecnología
y Sociedad que se llevó a cabo en noviembre de 2004. Los mismos
expertos profundizaron el trabajo en una reunión informal en
la sede de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación
Productiva el 18 de agosto último. La propuesta fue tomada de
forma oficial durante la Tercera Reunión del Comité Gestor
de Alto Nivel de ambos países realizada el 23 y 24 de agosto
en Brasilia. Allí se establecieron los objetivos del futuro CBAN
y se definió un cronograma de actividades. La propuesta tendrá
su desenlace el 30 de noviembre del presente, Día de la Amistad
argentino-brasileña, donde se definirá su creación.
Hasta esa fecha, se trazó un mapa del recorrido necesario para
llegar a buen puerto: en principio, del 21 al 25 de noviembre nuestro
país organizará y será sede de un taller que envolverá
la industria de ambos países, en donde se presentarán
experiencias exitosas y proyectos en curso en el área de la tecnología
de los sectores industriales y académicos.
Brasil, por su parte, será anfitrión de un encuentro que
se llevará a cabo entre el 28 de noviembre y el 2 de diciembre,
en el que se reunirán las redes de Nanotecnología existentes
en la Argentina con las redes e Institutos del Milenio de Brasil: habrá
intercambio de experiencias y se discutirán proyectos conjuntos.
Las actividades de cooperación, en tanto, vivirán un gran
impulso luego de que se dispongan 25 mil dólares para la realización
de cuatro cursos de formación que recibirán entre 20 y
25 participantes. Los mencionados cursos versarán sobre las diferentes
sub áreas de la Nanotecnología, como por ejemplo microscopía
electrónica, nanopartículas y nanotubos, química
supramolecular, nanomagnetismo, técnicas de micro y nanofabricación,
nanocatalizadores, cosméticos y fármacos.
Con posterioridad al desarrollo de estas actividades, se financiarán
dos proyectos conjuntos de investigación entre grupos argentinos
y brasileños por un monto de 50 mil dólares anuales.
Los grupos seleccionados deberán tener competencias y experiencias
complementarias para maximizar la integración de los esfuerzos
conjuntos. El monto financiado se destinará a cubrir costos de
visitas, pasantes y material de consumo para cada grupo.
Desde la Argentina participan del proyecto los doctores Ernesto Calvo,
de la Universidad de Buenos Aires; Alberto Lamagna y Alfredo Boselli,
de la Comisión Nacional de Energía Atómica y las
ingenieras Silvina Bidart y Agueda Menvielle, de SECyT.
De parte de Brasil participan los doctores José Albuquerque de
Castro, de UFRJ; Jairton Dupont, de UFRGS; Jorge Humberto Nicola, director
de Políticas y Programas Sectoriales del MCT y Alfredo de Souza
Mendes, coordinador general de Micro y Nanotecnologías.
Las aplicaciones de esta tecnología para uso cotidiano
El concepto de Nanotecnología engloba aquellos campos de la ciencia
y la técnica en los que se estudian, se obtienen y/o manipulan
de manera controlada materiales, sustancias y dispositivos de muy reducidas
dimensiones, en general inferiores a la micra, es decir, a escala nanométrica.
A este respecto, existe un gran interés por parte de una completa
variedad de ramas del conocimiento científico técnico
por la importancia de estas sustancias y materiales nanométricos
de cara a sus aplicaciones a la sociedad.
Así, el ámbito de la Nanotecnología incluye, además
de las áreas del saber relacionadas con su origen, tanto de la
Física, la Química, la Ingeniería o la Robótica,
otros campos en su comienzo más alejados, pero para los que ya
hoy en día tiene una gran importancia. Estos campos son la Biología,
la Medicina y el Medio Ambiente.
Algunos ejemplos de aplicaciones de las distintas ramas de la Nanotecnología
tienen que ver con: sistemas de magnetorresistencia gigante para almacenamiento
magnético de la información, dispositivos nanoelectrónicos,
recubrimientos para mejora de técnicas de imagen, catalizadores
nanoestructurados, biosensores y biodetectores, nanosistemas para administración
de fármacos, cementos, pinturas especiales, cosméticos
y sistemas para purificación y desalinización de agua.
En definitiva, una tecnología incipiente cuyos resultados finales
son todavía inimaginables.
Los objetivos del CBAN
Los objetivos son: Intercambiar y transferir conocimientos científico-tecnológicos.
Formar y capacitar recursos humanos.
Elaborar e intercambiar proyectos de I+D para la generación de
nuevos conocimientos, productos y procesos, y apoyar laboratorios de
interés económico y social.
Estudiar y realizar propuestas para la integración de los sectores
público y privado, estimulando la creación de empleos
binacionales para la producción de productos nanotecnológicos.
Y estudiar cuestiones relacionadas a patentes y propiedad intelectual
e industrial.
Nanotecnología: la revolución del futuro está
muy cerca
La Nanotecnología era vista, hasta hace poco, como ciencia ficción.
Esto se debe a que el verdadero salto y los primeros resultados de haber
invertido en este sector se esperan para dentro de 15 o 30 años.
Sin embargo, una cantidad significativa de productos nanotecnológicos
comerciales ya están en el mercado sin que el público
se haya percatado de ello: se trata de insumos que emplean las farmaceúticas,
la industria del cosmético, los procesadores de alimentos y los
fabricantes de nuevos materiales para la industria de la construcción.
Si bien la Nanotecnología es en gran medida una promesa a futuro,
durante el 2003 Estados Unidos invirtió 3.000 millones de dólares
en este campo. El Ejército y la Armada de Estados Unidos, por
ejemplo, tienen programas de aplicaciones bélicas de la nanotecnología.
Según la Nano Business Alliance, el mercado global actual de
productos nanotecnológicos supera los 45 mil millones de dólares
anuales. Esto demuestra que los países centrales y las empresas
más grandes apuestan a la nanotecnología porque perciben
el carácter crucial que tendrá en un futuro no muy lejano.
“Sin duda, la nanotecnología será la próxima
revolución industrial”, asegura Alberto Lamagna, jefe del
Departamento de Física del Centro Atómico Constituyentes
de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
Por el impacto que tiene actualmente en el mundo, la Nanotecnología
fue declarada por la Secretaría de Ciencia y Técnica de
la Nación como Área de Vacancia, es decir, un área
que se considera necesaria desarrollar y donde se destinarán
parte del financiamiento científico y tecnológico. “Hubo
un llamado de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de
la Nación y se propuso crear dos redes que reúnen a 50
investigadores principales cada una y a cientos de estudiantes. Casi
300 personas en toda la Argentina se dedican a nanociencia y nanotecnología”,
expresó en su momento el dr. Ernesto Calvo, profesor del Departamento
de Química Inorgánica Analítica y Química
Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.
La Nanotecnología fue impulsada, en principio y sobre todo, por
la industria electrónica, que cree necesitar superar con urgencia
los límites de tamaño que le marca la utilización
del silicio en los circuitos integrados. Originalmente su enfoque fue
la aplicación pero, superada su primera infancia, se desarrolla
autónomamente en el ámbito científico al tiempo
que se diluyen los sueños de soluciones rápidas para la
electrónica.
“La Nanotecnología es la habilidad de entender, controlar
y manipular la materia a nivel de átomos individuales, de moléculas
y de clusters de moléculas”, explica Lamagna. “El
objetivo es crear materiales, dispositivos y sistemas con nuevas propiedades
y funciones debido a su pequeña estructura”, dice.
Se cree que los nuevos productos nanotecnológicos van a tener
que ver con la medicina y con el diagnóstico (nanopartículas
y nanotubos utilizados para diagnóstico en biosensores) o bien
para tratamientos y terapias en una nueva clase de medicamentos. “Medicamentos
que van a utilizar, por ejemplo, nanopartículas de una droga
insoluble en sangre de tamaño más pequeño que los
glóbulos rojos que puedan viajar por el torrente sanguíneo
e ir específicamente a un órgano y cumplir una función
específica”, explica Ernesto Calvo, quien además
augura: “Prácticamente todas las industrias –transportes,
alimentación, industria farmacéutica, materiales inteligentes–
van a ser alcanzadas por el desarrollo de la Nanotecnología”.
A pesar de la importancia revolucionaria que la aplicación de
esta tecnología puede aportar al campo del conocimiento, ya hay
quienes advierte sobre los peligros de su uso indebido, particularmente
a nivel militar pero también como instrumento para ejercer un
mayor control sobre la sociedad y la gente.
En la Nanotecnología actual ya cabe casi todo, desde nuevos métodos
para almacenar y manipular la información (la optoelectrónica,
los ordenadores cuánticos y moleculares), hasta la construcción
de máquinas minúsculas con átomos (como los motores
de carbono fabricados en Alemania en 1992). Se espera el gran impulso
de esta proto-ciencia para dentro de 20 años.