02-09-04|
La Voz del Interior | Sociedad
Descubren
que autistas no reconocen la voz
Mediante
resonancia magnética se demostró que personas autistas
no activan el área del cerebro específica ante el estímulo
de la voz humana.
Un
equipo de psiquiatras y neurólogos integrado por franceses y
un cordobés, Ignacio Sfaello (31), descubrió que las personas
autistas tendrían dificultades para reconocer la voz humana.
El hallazgo fue reflejado por la revista científica Nature Neuroscience
en su edición de agosto pasado. El estudio parte de conclusiones
de investigaciones anteriores, que infieren que el autismo es la consecuencia
de un disfuncionamiento cerebral orgánico.
Una de esas investigaciones previas con resonancia magnética
nuclear funcional demostró en 2000 la existencia de un área
específica para la percepción de la voz humana, contigua
pero diferente a aquella responsable de la percepción de los
sonidos no vocales.
En la investigación en la que participó Sfaello también
se utilizó la técnica de resonancia magnética nuclear
funcional. Se comparó a un grupo de cinco autistas, con una edad
media de 25 años, con otro de voluntarios sanos. El estudio consistió
en registrar la actividad cerebral de cada individuo mientras se les
hacía escuchar secuencias de sonidos alternando voces humanas
(palabras, gritos, llantos, risas, cantos), con otro tipo de sonidos
no vocales (gritos de animales, ruido de campanas, motores de autos,
instrumentos de música).
Los resultados mostraron que las personas autistas no activaron el área
cerebral ubicada en la región temporal superior, específica
para la percepción de la voz. Los autistas, al oír tanto
los sonidos de voz humana como los no vocales, sólo activaron
el área específica para el reconocimiento de los sonidos
no vocales.
Perspectivas
Para el neurólogo cordobés, la importancia de este descubrimiento
radica en la posibilidad de desarrollar nuevas estrategias de rehabilitación
de las personas autistas, basadas en la percepción de la voz
y de los rostros humanos.
“Esta investigación abre nuevas puertas a terapias de reeducación
y también al desarrollo de fármacos específicos
para el área del cerebro que presenta mal funcionamiento. Es
verdad que con estos descubrimientos van perdiendo fuerza las teorías
psicoanalíticas sobre el autismo. Este mal tiene una raíz
orgánica: el cerebro funciona mal. Ahora falta descubrir la causa
de ese mal funcionamiento. Una de las líneas de investigación
podría ser la genética”, señaló Sfaello.
Este médico cordobés dijo que en Argentina no hay estadísticas
certeras sobre la cantidad de casos. A nivel mundial se estima que la
incidencia del autismo es de 7,2 niños cada 10 mil nacidos vivos.
“De cualquier manera, la experiencia nos está marcando que han
aumentado las consultas por autismo”, aclaró.
Historial
Ignacio Sfaello, hijo del reconocido pediatra Zenón Sfaello,
egresó de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica
de Córdoba (UCC). En la clínica Reina Fabiola realizó
la especialidad en pediatría y los últimos cuatro años
los pasó formándose en neurología infantil en Francia.
Hacía ese país partió en 2000 junto a su esposa
Sofía. Y allá nacieron sus dos hijas, María (4)
y Belén (1).
El último año y medio lo pasó trabajando en el
grupo de investigación que hizo el descubrimiento relacionado
con el autismo. El estudio fue realizado por investigadores del Instituto
Nacional de la Salud y de la Investigación Médica (Inserm,
según sus siglas en francés) y la Comisaría de
Energía Atómica de Francia.
En julio del año pasado Sfaello volvió a Córdoba
y, desde entonces, trabaja en el Centro de Estudios y Tratamiento de
Epilepsia y el Sueño (Cetes), el Servicio de Neurología
Infanto-Juvenil del Instituto Oulton. “Tenía muchas ofertas para
quedarme en Francia, pero opté por volver. Sé que me va
a costar investigar en mi país y que voy a extrañar las
condiciones para investigar que hay en Francia. Pero voy a apostar por
mi país”, remarcó.