Un desarrollo en forma conjunta de Conicet y la empresa SanCor, dio
como resultado el nuevo SanCor Bio que contiene L. casei (probióticos)
y fructanos naturales (prebióticos), aliados del sistema inmune
del organismo.
Único en su tipo en el país, el nuevo SanCor Bio constituye
un simbiótico, es decir, posee probióticos y prebióticos.
Mientras los probióticos (L. casei y L. acidophilus), defienden
al cuerpo de microorganismos nocivos, los fructanos naturales promueven
el desarrollo de bacterias “buenas” –bifidobacterias-,
que aumentan la absorción de calcio y magnesio e inhiben el crecimiento
de Escherichia coli, Clostridium y otros patógenos.
Durante la presentación del nuevo producto, doctora Silvia González,
investigadora del Conicet en el Centro de Referencia en Lactobacilos
(CERELA), y profesora titular de Salud Pública de la Facultad
de Bioquímica, Química y Farmacia de la Universidad Nacional
de Tucumán, dijo que“estamos frente a un alimento de última
generación, de los que van a predominar en el siglo XXI”.
Por su parte, la doctora Margarita Olivera Carrión, profesora
adjunta de Bromatología de la facultad de Farmacia y Bioquímica
de la UBA y presidente de la Asociación Argentina de Tecnólogos
Alimentarios, explicó que “los avances en investigación
y en tecnología han permitido el desarrollo de alimentos simbióticos.
Tanto probióticos como prebióticos proporcionan al organismo
numerosas propiedades benéficas y saludables reconocidas científicamente.
Hoy disponemos de un único alimento simbiótico, que conjuga
ambos ingredientes bioactivos”.
Ahora bien, una de las novedades de este nuevo alimento es la presencia
de fructanos naturales que promueven bifidobacterias que otorga efectos
beneficiosos como:
Prevenir el crecimiento
de bacterias patógenas.
Proteger contra infecciones
provocadas por clostridios (enterocolitis necrotizante).
Permitir reducir el riesgo
de cáncer de colon.
Ayudar a activar el sistema
inmune.
Promover la síntesis
de ciertas vitaminas (principalmente del grupo B).
Incrementar la absorción
de hierro y calcio
Acerca de L. casei (probióticos)
De acuerdo con el concepto actual de probióticos, éstos
son microorganismos vivos que, cuando se ingieren en suficiente cantidad
como ingredientes alimenticios, promueven beneficios para la salud.
Esta es la definición a la cual arribó el Comité
Europeo de Expertos en Alimentos Funcionales del Instituto Internacional
de Ciencias de la Vida en el último simposio en Paris a fines
del año 2001 (ILSI, por sus siglas en inglés, www.ilsi.org).
Dentro de los alimentos funcionales, constituyen los de mayor difusión
a nivel mundial y la FDA los reconoce como ingredientes seguros para
los cuales no es necesario establecer límites máximos
permitidos en alimentos (clasificación GRAS: generally recognised
as save). Esto se debe a que para ser considerado probiótico,
un microorganismo debe ser reconocido como un habitante normal del intestino
humano, cuyo aumento relativo favorece la restauración del equilibrio
en el balance de la microflora intestinal, desplazando a los microorganismos
patógenos.
La modificación de la actividad del tracto gastrointestinal por
el empleo de probióticos, prebióticos y simbióticos
(probióticos + prebióticos) posee un efecto beneficioso
sobre una o más funciones fisiológicas y metabólicas
del organismo.
La Argentina ha sido pionera en la investigación de probióticos
a partir de los trabajos realizados en el Centro de Referencia para
Lactobacilos (CERELA). Entre las investigaciones realizadas en el CERELA,
se estudió la capacidad protectora de los Lactobacillus casei
SanCor CRL431 y Lactobacillus acidophilus SanCor CRL730, entre otros.
Los resultados demostraron que L. casei SanCor CRL431 podía proteger
contra la infección por salmonela.
El aumento de la respuesta inmune, la normalización de la microecología
intestinal y la atenuación del proceso inflamatorio son efectos
importantes producidos por probióticos. De igual forma, contribuyen
al procesamiento de antígenos (sustancias extrañas) presentes
en alimentos, reduciendo su capacidad antigénica. La ingestión
de cepas probióticas también tiene la capacidad de estabilizar
la barrera inmunológica de la mucosa intestinal al reforzar la
generación de la inmunoglobulina A (IgA), importante anticuerpo
del organismo.
Bajo condiciones normales, el nivel de inmunidad del cuerpo humano es
adecuado, pero bajo situaciones de estrés pueden ocurrir deficiencias
que inducen vulnerabilidad a infecciones. Por ello es aconsejable suplementar
la dieta con microorganismos vivos, especialmente seleccionados, para
modular una inmuno-respuesta y restaurar la resistencia a infecciones.
El uso de probióticos resulta atractivo porque representa una
condición natural, sin adición de sustancias extrañas
al organismo que podrían tener consecuencias tóxicas.
Por último, la inmunidad provista por los probióticos
no puede generalizarse sino que se trata de una característica
de cada cepa.
Fructanos naturales (prebióticos)
Los fructanos son carbohidratos naturales de reserva de los vegetales
al igual que el almidón, pero a diferencia de éste, que
está constituido por cadenas de glucosa, los fructanos están
formados por unidades de fructosa (más conocida como azúcar
de las frutas y de la miel).
Según la longitud de la cadena se denominan FOS (fructooligosacáridos)
cuando no supera las 20 unidades e inulina cuando la cantidad de monómeros
es mayor, pudiendo contener hasta 60 unidades de fructosa. Se encuentran
en la raíz de la achicoria y de las dalias, en la cebolla, ajo,
espárragos, bananas y alcauciles, entre otros.
La inulina y fructanos naturales constituyen la mayor parte de la fibra
soluble no digeribles por las enzimas presentes en el intestino delgado.
Por esta razón, pueden llegar sin metabolizar al tracto final
del intestino grueso.
Diversos estudios experimentales in vitro demostraron que los fructanos
naturales son metabolizados selectivamente por las bifidobacterias (bacterias
“buenas” del organismo) y que esta fermentación selectiva
produce mayor acidez en el medio que, a su vez, inhibe el crecimiento
de Escherichia coli (E. coli), Clostridium y otras bacterias patógenas
pertenecientes a los géneros Listeria, Shigella o Salmonella.
Por otra parte, mejoran la absorción de calcio.
En tanto, pruebas in vivo con voluntarios también demostraron
la fermentación selectiva de los fructanos naturales por las
bifidobacterias.
La administración de fructanos naturales con la dieta modula
la composición de la flora intestinal. En este marco, los científicos
Gibson y Roberfroid introdujeron en 1995 el concepto de prebiótico,
al cual definieron como ingrediente no digerible del alimento, que estimula
el crecimiento o la actividad de una o un número limitado de
bacterias en el colon, beneficiando al organismo y mejorando la salud
del individuo.