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Conicet - SanCor

21.03.2006

Conicet - SanCor
Nuevo: alimento simbiótico

Un desarrollo en forma conjunta de Conicet y la empresa SanCor, dio como resultado el nuevo SanCor Bio que contiene L. casei (probióticos) y fructanos naturales (prebióticos), aliados del sistema inmune del organismo.

Único en su tipo en el país, el nuevo SanCor Bio constituye un simbiótico, es decir, posee probióticos y prebióticos.

Mientras los probióticos (L. casei y L. acidophilus), defienden al cuerpo de microorganismos nocivos, los fructanos naturales promueven el desarrollo de bacterias “buenas” –bifidobacterias-, que aumentan la absorción de calcio y magnesio e inhiben el crecimiento de Escherichia coli, Clostridium y otros patógenos.

Durante la presentación del nuevo producto, doctora Silvia González, investigadora del Conicet en el Centro de Referencia en Lactobacilos (CERELA), y profesora titular de Salud Pública de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia de la Universidad Nacional de Tucumán, dijo que“estamos frente a un alimento de última generación, de los que van a predominar en el siglo XXI”.

Por su parte, la doctora Margarita Olivera Carrión, profesora adjunta de Bromatología de la facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA y presidente de la Asociación Argentina de Tecnólogos Alimentarios, explicó que “los avances en investigación y en tecnología han permitido el desarrollo de alimentos simbióticos. Tanto probióticos como prebióticos proporcionan al organismo numerosas propiedades benéficas y saludables reconocidas científicamente. Hoy disponemos de un único alimento simbiótico, que conjuga ambos ingredientes bioactivos”.

Ahora bien, una de las novedades de este nuevo alimento es la presencia de fructanos naturales que promueven bifidobacterias que otorga efectos beneficiosos como:

  • Prevenir el crecimiento de bacterias patógenas.
  • Proteger contra infecciones provocadas por clostridios (enterocolitis necrotizante).
  • Permitir reducir el riesgo de cáncer de colon.
  • Ayudar a activar el sistema inmune.
  • Promover la síntesis de ciertas vitaminas (principalmente del grupo B).
  • Incrementar la absorción de hierro y calcio



Acerca de L. casei (probióticos)

De acuerdo con el concepto actual de probióticos, éstos son microorganismos vivos que, cuando se ingieren en suficiente cantidad como ingredientes alimenticios, promueven beneficios para la salud. Esta es la definición a la cual arribó el Comité Europeo de Expertos en Alimentos Funcionales del Instituto Internacional de Ciencias de la Vida en el último simposio en Paris a fines del año 2001 (ILSI, por sus siglas en inglés, www.ilsi.org).

Dentro de los alimentos funcionales, constituyen los de mayor difusión a nivel mundial y la FDA los reconoce como ingredientes seguros para los cuales no es necesario establecer límites máximos permitidos en alimentos (clasificación GRAS: generally recognised as save). Esto se debe a que para ser considerado probiótico, un microorganismo debe ser reconocido como un habitante normal del intestino humano, cuyo aumento relativo favorece la restauración del equilibrio en el balance de la microflora intestinal, desplazando a los microorganismos patógenos.

La modificación de la actividad del tracto gastrointestinal por el empleo de probióticos, prebióticos y simbióticos (probióticos + prebióticos) posee un efecto beneficioso sobre una o más funciones fisiológicas y metabólicas del organismo.

La Argentina ha sido pionera en la investigación de probióticos a partir de los trabajos realizados en el Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA). Entre las investigaciones realizadas en el CERELA, se estudió la capacidad protectora de los Lactobacillus casei SanCor CRL431 y Lactobacillus acidophilus SanCor CRL730, entre otros. Los resultados demostraron que L. casei SanCor CRL431 podía proteger contra la infección por salmonela.

El aumento de la respuesta inmune, la normalización de la microecología intestinal y la atenuación del proceso inflamatorio son efectos importantes producidos por probióticos. De igual forma, contribuyen al procesamiento de antígenos (sustancias extrañas) presentes en alimentos, reduciendo su capacidad antigénica. La ingestión de cepas probióticas también tiene la capacidad de estabilizar la barrera inmunológica de la mucosa intestinal al reforzar la generación de la inmunoglobulina A (IgA), importante anticuerpo del organismo.

Bajo condiciones normales, el nivel de inmunidad del cuerpo humano es adecuado, pero bajo situaciones de estrés pueden ocurrir deficiencias que inducen vulnerabilidad a infecciones. Por ello es aconsejable suplementar la dieta con microorganismos vivos, especialmente seleccionados, para modular una inmuno-respuesta y restaurar la resistencia a infecciones. El uso de probióticos resulta atractivo porque representa una condición natural, sin adición de sustancias extrañas al organismo que podrían tener consecuencias tóxicas.

Por último, la inmunidad provista por los probióticos no puede generalizarse sino que se trata de una característica de cada cepa.



Fructanos naturales (prebióticos)

Los fructanos son carbohidratos naturales de reserva de los vegetales al igual que el almidón, pero a diferencia de éste, que está constituido por cadenas de glucosa, los fructanos están formados por unidades de fructosa (más conocida como azúcar de las frutas y de la miel).

Según la longitud de la cadena se denominan FOS (fructooligosacáridos) cuando no supera las 20 unidades e inulina cuando la cantidad de monómeros es mayor, pudiendo contener hasta 60 unidades de fructosa. Se encuentran en la raíz de la achicoria y de las dalias, en la cebolla, ajo, espárragos, bananas y alcauciles, entre otros.

La inulina y fructanos naturales constituyen la mayor parte de la fibra soluble no digeribles por las enzimas presentes en el intestino delgado. Por esta razón, pueden llegar sin metabolizar al tracto final del intestino grueso.

Diversos estudios experimentales in vitro demostraron que los fructanos naturales son metabolizados selectivamente por las bifidobacterias (bacterias “buenas” del organismo) y que esta fermentación selectiva produce mayor acidez en el medio que, a su vez, inhibe el crecimiento de Escherichia coli (E. coli), Clostridium y otras bacterias patógenas pertenecientes a los géneros Listeria, Shigella o Salmonella. Por otra parte, mejoran la absorción de calcio.

En tanto, pruebas in vivo con voluntarios también demostraron la fermentación selectiva de los fructanos naturales por las bifidobacterias.

La administración de fructanos naturales con la dieta modula la composición de la flora intestinal. En este marco, los científicos Gibson y Roberfroid introdujeron en 1995 el concepto de prebiótico, al cual definieron como ingrediente no digerible del alimento, que estimula el crecimiento o la actividad de una o un número limitado de bacterias en el colon, beneficiando al organismo y mejorando la salud del individuo.


Buenos Aires, 21 de marzo de 2006

 

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